En una entrada anterior os comentaba que estaba feliz por haber conseguido las invitaciones para acudir al concierto de MichaelCamilo. Pues bien, ayer a las 8 y media de la tarde tuve el placer de asistir al concierto en el Auditorio de la Laboral. El concierto estaba destinado a celebrar el día de Santa Catalina (realmente fue el lunes, pero este día el concierto fue en el AuditorioPrincipeFelipe, en Oviedo) y el cuarto centenario de la Universidad.
Digamos que en los dos conciertos, Oviedo y Gijón, la estrella invitada era Michael Camilo, pero no debemos olvidaros de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), ni deMaximiano Valdés, el Director

Podría estar hablando sobre el concierto hasta pasado mañana y aun así me quedarían cosas que comentar. ¡Qué técnica!. ¡Qué fuerza!. ¡Qué agilidad de dedos!.¡Qúe…! No tengo palabras. Eso si es saber tocar el piano.

No se qué decir… os puedo contar un par de anécdotas. La primera, al concluir la interpretación del Concierto para Piano y Orquesta (composión del propio MC), hubo un descansín de 10 minutos aprox. Pues en este tiempo, elegantemente salió el afinador y se puso a afinar el piano. No me extraña, después del “meneo” que le dio al pobre quedó para revisión médica
. La segunda es que al finalizar el concierto, la gente aplaudía le entregan el ramito de flores (muy bonito por cierto), vamos lo típico. El se marchó, pero como la gente seguía aplaudiendo, salió de nuevo, y nos deleitó con otra media hora extra de concierto, eso sí, tocando el solamente. Los músicos de la OSPA se dedicaron a escuchar boquiabiertos. Como no estaba en el programa no se deciros lo que tocó, pero supongo que también debían ser composiciones propias. La primera, una pieza muy alegre, con ritmos de jazz y unos cromatismos a velocidad de la luz. La segunda, yo juraría haberla escuchado antes interpretada por el propio Michael Camilo en algún programa de TV. No estoy segura, pero diría que fue en el programa de Miguel Bosé “el 7º de Caballería”, el día que acompañó a Anabelén al piano, que tras acompañarla tocó el solo. No lo recuerdo.

Desgraciadamente una servidora por motivos “ingeniéricos” y por no haberse inventado los días de 30 horas, tuvo que dejar el Conservatorio, pero eso no quita que de sus 2 horitas semanales con una profesora particular. Espero poder retomarlo algún día.
Nada más yo creo. Os pongo alguna foto de las que saqué ayer, aunque la calidad es pésima por no decir que es como pa darme con la Olympus en la cabeza, jejeje, pero teneis que comprender que no podía usar flash.


Comentarios Recientes